Algunos argumentos poco habituales contra los autodenominados provida (sobre la ley del aborto de Gallardón)

Escrito por nessie 15-06-2014 en Aborto. Comentarios (0)
Hola a todos los que me seguís.

El PP vuelve a la carga en el tema del aborto, así que volverá a haber debate sobre el tema. Para combatirlo, un argumento básico ha sido el mostrar la hipocresía de los autodenominados provida, de la que hemos tenido un buen ejemplo hace poco en Irlanda . También ha empezado a aparecer otro que señala la diferencia entre una persona, ostentadora de una conciencia humana y depositaria de derechos y un embrión o un óvulo fecundado que, según esos personajes, tendría los mismos derechos que un ciudadano ya nacido, consciente del mundo y que se mueve por su propio pie, utilizando más o menos el principio aristotélico de potencia y acto. O, como variante de ésta, aclarar que ser, y humano, también es, por ejemplo, el espermatozoide que, como el óvulo fecundado, forma parte de nuestro proceso de reproducción, lo que no lo hace depositario de derechos: ¡en ningún sitio se ha castigado la abstiencia sexual!. Hay que llevar el lenguaje a hablar de personas más bien que de ser humano, que como hemos visto, es más ambiguo.

A mí me gustaría señalar algo relacionado con lo anterior y que está implícito en él: la concepción dualista de la mente o del ser humano, como un compuesto de un cuerpo y alma. Esta hipótesis, llevada a las consecuencias que fundamentan los argumentos antiabortistas, implican que algo inobservable aparece en el momento de la concepción. Como el microscopio no ve, ha de ser algo inmaterial. ¿De donde viene?. De una sustancia espiritual, Dios, en definitiva, que funciona aquí como un infatigable trabajador que se dedica a interrumpir la intimidad de la pareja para ver si se ha producido la fecundación, fabricar inmediatamente un alma e insertarla rápidamente en un óvulo de los que la mayoría se pierden inmediatamente al fracasar la implantación en el útero. De esa forma, al definir al ser humano por la presencia de alma inmortal, es depositario de todos los derechos de la persona.

Como vemos, es un concepto que no se puede separar de unas creencias religiosas determinadas y sobre todo, como todas estas creencias, absolutamente indemostrables. Con la peculiaridad de que ponen a su dios en una situación bastante ridícula para un ser de tal supuesta dignidad (nota: respeto mucho las creencias religiosas de cada uno; hay cosas que ni sabemos ni podemos saber y doy fe de que hay mucha gente religiosas que son magníficas personas. Eso sí, mi tolerancia se vuelve cero cuando me intentan imponer sus creencias). Todo este batiburrillo se disfraza con unos ropajes de lenguaje pseudocientífico que destaca como momento crucial la fecundación, que facilita un momento destacado para que el lector, a ser posible por sí mismo, identifique este momento, sin duda importante, con la intervención divina.

Y, finalmente, remarcar que esto no significa que la vida intrauterina no sea un bien a proteger. No existe un momento clave en el que podamos considerar que aparece la persona, de modo que la legislación ha de ser muy restrictiva con respecto al aborto, pero hay un margen en el que compatibilizarla con otros bienes a proteger y otros derechos igualmente importantes, como la vida, el derecho a decidir y la dignidad de las mujeres. La unica respuesta racional es una ley de plazos. Como la que sigue vigente en este país.

Saludos.