Un vikingo en Groenlandia

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Votar o no votar o votar en blanco.

Escrito por nessie 18-05-2014 en Política. Comentarios (0)

En la gente de la izquierda son muy importantes los principios, pero a menudo nos olvidamos de que las cosas hay que pelearlas, y hay que pelearlas con inteligencia. Ante la ofensiva ultraliberal que estamos padeciendo, no se puede despreciar ningún recurso. No solo hay que mirar cómo nos gustaría que fueran las cosas sino también qué se puede hacer para que tengan alguna posibilidad de hacerse realidad.

La derecha lo tiene bien claro: tienen una visión táctica y estratégica destinada a bombardearnos mediáticamente, a hacernos comulgar con ruedas de molino (es el caso de la ley de aborto, que no hacen porque les interese algo la gente haya nacido o no, sino para que nos acostumbremos a que tienen derecho a tratarnos como menores de edad) y a unir filas aunque cuando no los vemos se maten en sus guerras de poder. Recuérdense las palabras de Aguirre sobre Gallardón.

El voto, incluso en una democracia representativa, es muy importante. Por poner un ejemplo, si el PPSOE no tuvieran entre los dos siempre mayoría absoluta, se podría haber modificado la ley electoral para que la representación parlamentaria fuera más parecida a la voluntad popular. También puede hacer que un político deje de ser relevante para la plutocracia: les están agradecidos y les regalan puestos cuando se retiran porque legitiman políticas basadas en sus intereses ante los ciudadanos sin necesidad de usar mucho el muy caro y muy poco flexible recurso a la violencia. Por supuesto que solo votando no vamos muy lejos hay también que movilizarse para defender nuestros intereses en la calle o en plataformas, pero es más poderoso de lo que nos pensamos. Los ricos y poderosos se gastan pastones en tener medios que nos convenzan de votar lo que ellos quieren: El Mundo, ABC, la Razón, la COPE, Libertad Digital, el TDT Party…

Y cierto, no existe partido político bueno, todo el que toca poder atrae indeseables intentando sacar tajada, pero los hay más proclives que otros, y si empiezan a ver que los electores cambiamos muy fácilmente de gusto, en un par o tres elecciones empezaremos a ver como hay quién dimite si se descubre que ha plagiado su tesis doctoral, por ejemplo. Lo mismo, si alguien decente va y se mete en un partido, y a ese los electores lo premiamos, lo mismo no lo deja en dos días por culpa de los indeseables.

Vota, y vota OTRO: cualquier partido distinto del PPSOE de tu gusto (más o menos) con posibilidades de arrancarles escaños, hay que tener en cuenta la burla a la soberanía del pueblo que es la ley de D’ Hont (que hay que exigir modificar). No lo va a hacer peor que PPSOE y si también te defrauda, es fácil: en las próximas, vota a otro OTRO.


¿Es realmente bueno el libre comercio internacional?

Escrito por nessie 10-03-2013 en General. Comentarios (2)
Hola a todos:

Estoy teniendo algunos problemas técnicos con el blog. El post anterior no aparece en la página principal, hay que ir al archivo de febrero, a la izquierda de la pantalla para poder leerlo. Aprovecho la ocasión para animaros a hacer comentarios.

La liberalización del comercio ha traído múltiples elogios en los foros económicos, anunciandose como la panacea indiscutible, por su capacidad para aumentar la producción mundial, cosa que, a corto plazo, es cierta. Se basa en el concepto de ventaja comparativa: hay países más eficientes en todo tipo de producción, los desarrollados, pero quizás sean especialmente eficientes con determinados tipos concretos, los más complejos, con lo cual harían mejor en dejar otros aspectos en manos de otros países que producen mal, pero hay terrenos, como la agricultura o labores simples que lo hacen menos mal, con lo cual la producción global sería mejor que si cada país se encargara de todos los campos de producción. De esa forma, mediante comercio, todos los países ganarían. Creo que esta teoría viene ya de Ricardo. En su Macroeconomía, Paul Krugman intenta explicarlo con la metáfora de náufrago listo-náufrago tonto: dos náufragos en una isla que viven de pescar y coger cocos. Uno hace mejor ambas tareas que el otro, pero el otro es mejor cogiendo cocos que pescando. Total: si se unen, el listo pesca, el tonto coge cocos y cogen más así más de todo que yendo por separado. Bonito, ¿no?. PUES NO: en la vida real uno (no necesariamente el listo, el tonto puede ser más fuerte física o mentalmente) somete al otro y lo pone a trabajar para él, esclavizándolo. Esto es lo que pasa realmente en el comercion internacional, en Europa y en la globalización. La entrada en la UE fue destruyendo gran parte del tejido productivo que tenía España, y el poder de los países del núcleo destrozó los países del Tercer Mundo, imponiendo una salvaje explotación. Por supuesto, la explotación favorece ante todo a las élites: en España pocos vieron algo del oro que venía de las colonias en los siglos del imperio. Y ahora somos víctimas de la globalización económica y los designios de los mercados. ¿Donde está ese comercio justo que beneficia a todos? Muy sencillo: no existe.

Saludos.

Recortes y extirpaciones

Escrito por nessie 14-10-2012 en General. Comentarios (0)


Hubo un tiempo en que se impuso la moda de la cirugía radical para tratar el cáncer de mama. Tras los iniciales fracasos de las técnicas conservadoras, se comprobó que las recidivas locales se acumulaban en los márgenes de resección, con lo que éstos se fueron ampliando, saliendo de la mama para incluir en la resección los músculos pectorales, los ganglios linfáticos axilares y cervicales, llegando incluso a quitar costillas, clavículas… Las mujeres tardaban meses o años en recuperarse de la intervención. Impulsada especialmente por Halsted, los cirujanos competían en quién era capaz de las mayores mutilaciones, muchas mujeres pedían al cirujano que no se anduviese con contemplaciones con ella y se descalificaba a quién no operaba con la idea de erradicar al cáncer del cuerpo. El escalpelo salvaje daba mucho prestigio social. Tras reunir experiencia con la técnica, Halsted expuso sus resultados en un congreso. Las recidivas locales se habían reducido significativamente…pero un alto porcentaje de las pacientes seguían muriendo por metástasis ocultas a distancia. Años después, presentó un nuevo estudio con datos adicionales: la supervivencia dependía fundamentalmente de lo extendida que estuviese la enfermedad, pero ese hallazgo no redujo la extensión de las operaciones, ni siquiera en los casos poco avanzados. Aunque algunos cirujanos probaron una combinación de cirugía conservadora más radioterapia, no conseguían pacientes para realizar un ensayo comparando las supervivencias con ambas técnicas, por culpa de lo que Crile denominó “el evangelio de la profesión quirúrgica”. Por fin, algunas mujeres, coincidiendo con el auge del feminismo y la independencia del paciente, empezaron a negarse a sufrir las operaciones radicales y tras 10 años se reunió un número suficiente para completar un ensayo clínico sistemático. Se las distribuyó aleatoriamente en tres grupos: mastectomía radical, mastectomía simple y mastectomía con radioterapia. Resultado: ¡no había diferencias en cuanto a supervivencia entre los tres grupos! Se estima que se hizo la operación radical a 500.000 mujeres, ¡incluso obligándolas, en la época de la supuesta infalibilidad de la medicina! Esta historia y otras parecidas se pueden consultar en el libro de Sidhartha Mukherjee El Emperador de Todos los Males, ed. Taurus.

En economía también nos están aplicando la cirugía radical y descalificando a todos los que proponen otra cosa. El establishment económico-político, tras ver como sus medidas de liberalización salvaje han provocado la crisis y, después de un momento inicial en el que hasta Sarkozy dijo que había que refundar el capitalismo, nos han aplicado todavía más neoliberalismo, como el cirujano que, aunque se le morían igual las pacientes, seguía mutilándolas sin compasión.  Más nos vale rebelarnos, como las mujeres del cáncer de mama.

Hablemos de política (2). ¿Por qué los partidos se alejan de los ciudadanos?

Escrito por nessie 09-10-2012 en General. Comentarios (0)


Un grupo de gente con poder y aislada del resto tiene tendencia a volverse loco o increíblemente egoista. Véanse a este respecto los recientes posts de este blog dedicados a la irracionalidad del ser humano. A mí siempre me impresionó profundamente el caso de la cárcel de Stanford: anula por completo el argumento de que el problema es que quién consigue alcanzar el poder lo hace porque es perverso por naturaleza. En ese caso se demuestra que basta con juntar un grupo de gente normal y ponerlos por encima de otros para constituir una dictadura. Contrariamentea lo que dice el sentido común, estamos terriblemente influenciados por el entorno que nos rodea, fundamentalmente el social: http://nessie.blogspot.es/1345903200/y http://nessie.blogspot.es/1346966760/  Es también muy elocuente la película de Bernardo Bertolucci El Último Emperador. Narra como se consigue deliberadamente que un niño cualquiera se convierta en un tirano, buscando sin duda que se acostumbre a no detenerse ante los sufrimientos de sus súbditos a la hora detomar decisiones. En algunas de sus escenas se narran sus juegos, cuando tenía pocos años de edad, con los hombres destiandos a servirle directamente. Se obedecían todas sus órdenes, independientemente de las consecuencias para ellos. Sin ir tan lejos, también nos podemos fijar en la generación de déspotas que se está criando en España a base de cumplirles a los niños todos los caprichos y no ponerles límites. Es una consecuencia de la capacidad de adaptación del ser humano. Yo creo que solo se puede frenar cuando la persona está viviendo con una gran intensidad en experiencias del pasado. Los entrenamientos de, por ejemplo, los cuerpos de élite de los ejércitos buscan precisamente esto: se las hacen pasar moradas para que no se les olvide la lección...

 

Los partidos y especiamente sus cúpulas tienen todos los boletos para subir a las nubes: ostentan un gran poder, son gente que suele tener una forma de pensar similar, les llegan muy pocas críticas y… el que se mueve no sale en la foto. Tienen una enorme tendencia al pensamiento de grupo (véase el segundo de los links para una explicación de lo que es). El nivel de aislamiento social puede ser muy importante para los altos dirigentes, y más en un país con un problema de terrorismo (pero en ninguno un alto dirigente está excesivamente seguro. Recuérdese a este respecto el asesinato de Olof Palme enla pacífica Suecia). Es perfectamente normal que, cuando se le preguntó, Zapatero no tuviese ni idea de cuanto costaba un café. En su posición, incluso antes del desplome de su popularidad, irse solo tranquilamente a un bar en la calle era peligroso.

 

Yo no creo que sea una buena idea prescindir, en líneas generales, de la democracia formal y de los partidos políticos: es la forma de estado que permite un mayor control de los gobernados sobre los gobernantes,y puede además vertebrar la resistencia contra las élites económicas que nos están sangrando. Dejando aparte la discusión de si es posible una democracia directa (ya expondré mi opinión al respecto), cualquier otro sistema nos traerá una opresión todavía más dura. Lo que hace falta es conocer por qué falla el sistema y ver que se puede hacer para mejorarlo. En todo caso, pasa por algo que también es un estricto requisito para dicha democracia directa: la concienciación, el cambio cultural y la defensa inteligente de sus intereses por parte de la población y la transparencia, que podría incluir el que ciudadanos elegidos aleatoriamente para períodos de tiempo cortos y con una gran rotación puedan presenciar y participar en el funcionamiento de las instituciones(1).

 

 (1) Ya se ha hecho algo bastante más drástico: en la Atenas Clásica, el consejo de la Boulé cambiaba de miembros (¡500!) cada año por sorteo y sin posibilidad de reelección. Cada una de sus secciones, las prytaneia, asumía los mayores poderes durante una parte de ese tiempo. Su presidente se sorteaba cada día y tampoco podía repetir. Véase, por ejemplo, en Breve Historia del Mundo Antiguo. López Melero, R, Editorial Universitaria Ramón Areces. Madrid. pp. 157-59. Antes que algún partidario de la democracia directa se ponga a saltar, me permito recordar el poco tiempo transcurrido entre la victoria sobre los persas, en que Atenas ganó un poder y un prestigio enorme, y la derrota en la guerra del Peloponeso. La cosa no funcionó demasiado bien. La República Romana lo hizo mucho mejor, y, según Maquiavelo (lo expone en los Discorsi, no solo escribió El Príncipe), eso se debió al relativo equilibrio entre patricios y plebe.

Hablemos de política:

Escrito por nessie 30-09-2012 en General. Comentarios (0)

Tras los acontecimientos de los últimos años, la política ha sufrido un enorme desprestigio en este país hasta el punto de que la clase política y su corrupción son percibidas, junto con la economía, como el mayor problema del país. La preocupación es harto justificada, pero creo que conviene hacer unas cuantas precisiones.

 

Para empezar, unas pocas definiciones válidas para todo tipo de sociedades. La palabra política se refiere a todas aquellas actividades encaminadas a conseguir objetivos públicos que implican una diferencia de poder, que puede ir desde enunciar las decisiones políticas en la asamblea hasta el uso de la coerción por parte de una o varias personas. La política no implica necesariamente la presencia de un gobierno (grupo de estatus políticos interconectados por una organización administrativa), pero éste existe sistemáticamente desde que las sociedades se organizan en estados. Un estado es una sociedad estratificada, o jerarquizada, en la que se han roto los vínculos entre gobernantes y gobernados. En otros tipos de sociedades, como tribus o jefaturas, todo el mundo, desde el jefe hasta el último miembro se consideran parientes, con las obligaciones recíprocas que ello supone (aunque en jefaturas avanzadas la persona del jefe se puede divinizar). El poder que induce la jerarquía lo podemos observar fácilmente: la institución más poderosa de los estados, el ejército, es la más rígidamente jerarquizada. El poder es la capacidad de imponer una voluntad. Existen varias posibles fuentes de poder: la coerción, la legitimidad (la base del poder consensual, que se origina en valores comunes y unas expectativas por parte de los gobernados dirigidas a los que ostentan el poder. Es importante no confundir legitimidad con legalidad: una ley o una decisión política perfectamente legal puede no ser legítima), la persuasión (ejemplo de persuación sería el recordar compromisos, o alegar que merecemos determinadas medidas impopulares), la influencia... Un sistema político puede utilizar todos estos apoyos, pero el más flexible y eficaz es la legitimidad. La violencia es costosa y rígida, y persuasión e influencia pueden colar o no. Por algo P. Bordieux y C. Foucault recuerdan que es más fácil dominar a la gente en sus mentes que controlar sus cuerpos. Un buen aparato ideológico, que introduzca los valores que le interesan a las élites tiene un valor inapreciable.

 

Los estados consiguen una acumulación de poder muy superior a los otros sistemas de organización política. Actualmente todo el mundo está bajo el poder de un estado, aunque a veces se conservan parcialmente otros sistemas, como es el caso de las tribus que permanecen dentro de los mismos. Ese poder, durante la Edad Media, se basaba en el uso de la violencia (aunque se usaron mecanismos para regularla y legitimarla), pero, con el surgimiento de la burguesía, la actividad económica se fue haciendo progresivamente fuente de poder, hasta llegar a los extremos actuales, en que los ricos son más poderosos que los estados: mantienen un enorme control de las decisiones políticas mediante lobbys, mediante la corrupción de los gobernantes,el dominio mediático, la ideología (ayudados porque buena parte de la población procura imitar a las élites) o actualmente mediante la amenaza de retirar sus recursos económicos. Controlan las decisiones políticas de modo que favorezcan sus intereses en perjuicio del conjunto de la ciudadanía. Devalúa la democracia (aunque las democracias modernas nunca fueron en realidad excesivamente democráticas, pero sí se solían respetar unos mínimos)  Consiguen que el estado cubra económicamente los destrozos que ellos mismos han ocasionado por codicia y encima que se les pague más...

 

Tenemos así aisladas las dos mayores fuentes de poder del mundo: el económico y el político. En un tercer puesto, tenemos al poder religioso, que suele alinearse con el económico, al menos en el caso de las altas instancias del cristianismo.

 

¿Qué podemos hacer los ciudadanos de a pie sometidos a esos poderes, ahora que encima han decidido que no les interesa producir bienes reales pero tampoco les llega su parte del pastel? De los ricos básicamente no podemos esperar nada, pero de los estados, a través de la política, sí es posible, y más fácilmente en las democracias occidentales. El éxito y la carrera de un político dependen de que consiga apoyo en su sociedad, y eso pasa por nosotros. Podemos forzarlos a tener enfrentamientos con la élite económica. Claro está, si no nos dejamos tomar el pelo por el dominio mediático-ideológico del las élites financieras, y tomamos en serio cartas en el asunto. La indignación ciudadana puede ser una magnífica arma para ello.

 

Continuaré con el tema en el próximo post.

 

Bibliografía:

 

Swartz et al.:Political Anthropology. AldineTransaction , Chicago, 1966.

Kottak, CP: Antropología Cultural 11ª ed, McGraw Hill,Madrid, 2006.