Un vikingo en Groenlandia

mafia

Mafia III: relaciones con la política y con la economía y conclusiones sobre la sumi

Escrito por nessie 15-08-2012 en General. Comentarios (0)

“(…). El camorristaque me protege (…) habría evitado que me robaran. (…) y obtenía una propina tanto del comprador como del vendedor. (…) me quería deshacer de un caballociego y él me ayudó a venderlo (...).”

 

Testimonio de un cochero napolitano recogido en el libro “Los Orígenes de la Mafia”

 

La Mafia tiene una relación contradictoria con la democracia, pues aunque ésta aborrece los poderes que compiten con el suyo, en sus zonas de influencia consigue canalizar el voto, con lo que su colaboración se vuelve muy valiosa en el juego político, lo que encima abre amplias puertas a la corrupción. En cambio, una dictadura la debilita: ocurrió bajo el estado fascista de Mussolini. Un gran mal puede combatirse fácilmente con un mal peor. El próximo párrafo puede servir de aclaración adicional de este hecho.

 

Franchetti relata que las clases dominantes son, en último extremo, las que han permitido a la Mafia alcanzar su poder y tener sus propios intereses e independencia, pues les sirven para el control de la población. Por supuesto, contar con los servicios de los facinerosos implica que a veces harán actos que las élites no desean, pero es un precio que están dispuestas apagar…si no se lo ahorran, por ejemplo, con una dictadura fascista.

 

La cita del principio nos muestra como la desconfianza existente en la población hace muy fácil, con un poco de impulso del mafioso, el negocio de la protección: éste cobra por una transacción, que si no fuera por el monopolio que ejerce sería, perfectamente legal. La desconfianza de ser engañado se refuerza porque el mafioso controla las ofertas realmente buenas y las proporciona a condición de que se pague el cánon (aunque no necesariamente a todo el mundo que lo hace). Obsérvese como el cochero, a su vez no tiene reparos en colocar su propio caballo malo (y lo consigue gracias al “poder de convicción” del mafioso). Para mantener su negocio, éste refuerza la desconfianza y la falta de honradez de la población.

 

La Mafiay los Bena muestran, a mi juicio, que la falta de honradez y de solidaridad hacen a las sociedades muy vulnerables a la dominación y subsiguiente al saqueo. Uno no se puede unir con sus iguales contra un enemigo poderoso si, para empezar, no puede confíar en ellos. En esas condiciones, alguien surgirá, se pondrá por encima de los demás, y hará lo que sea necesario para asegurarse de que las cosas permanecerán así, lo que generalmente implica el uso de laviolencia. La lógica capitalista hace que todo el mundo compita entre sí por dinero; solamente en determinadas épocas se impuso una solidaridad, generalmente limitada a sectores de la burguesía en lucha contra otros estratos sociales, pero esos momentos fueron muy fructíferos: dieron origen a los regímenes liberales y a las democracias modernas; en su momento, fueron grandes avances sociales sobre el Antiguo Régimen. Fuera de esos períodos, se impone la lógica de la competición individual sobre los escrúpulos y vuelve la opresión: los ricos de verdad ya no pagan impuestos, como la nobleza y el clero antes de la Revolución Francesa; esto es lo menos grave de lo que está pasando (¡), pero es muy sintomático.

 

En nuestra suerte actual hay poderosas razones económicas, pero quizás haya otras más profundas en nuestras cabezas. Las tenemos por razones históricas y culturales, pero si arreglamos solo lo económico y seguimos siendo como hasta ahora, estamos condenados a repetir nuestras desgracias. Ojalá no sea así.

 

Saludos.

La Mafia Siciliana II: violencia y relaciones con otros poderes.

Escrito por nessie 10-08-2012 en General. Comentarios (0)
 

 

Al rechazar hacernos justicia, considerando que era mejor vendérnosla, nos habéis enseñado a considerar el asesinato como un derecho”.


Alexis de Tocqueville, en Viaje a Sicilia (1).


Si comparamos el caso siciliano con el de los Bena, de mi primer post sobre la sumisión, lo primero que entre los Bena, la agresividad se reprime, pero, en cambio, la Mafia es muy violenta -aunque se usan métodos para reducirla a la estrictamente necesaria, como la omertà o el prestigio del mafioso- ; ello es así porque resulta poco económica, arriesgada y genera inestabilidad, pero la violencia es la base del poder. Podríamos pensar simplemente que la sociedad tradicional bena no tiene una tradición especialmente violenta, pero esto pide más explicaciones.


El libro Los Orígenes de la Mafia (amenísimo, y lectura muy recomendada para aquellos a los que les interese profundizar en este tema) nos da unas cuantas claves: la Mafia no surgió en toda Sicilia: lo hizo en las zonas donde había expectativas de ascenso social: en ambientes urbanos y en zonas rurales donde existía una agricultura relativamente próspera junto con una clase terrateniente absentista, pero no en las zonas más deprimidas, de agricultura de subsistencia, o con el señor presente. Si los terratenientes permanecían en su territorio, su dominio de la violencia impedía también su implantación. Se vislumbra así por qué entre los Bena el miedo y el control social consiguen reprimir de forma eficaz la violencia: no existen expectativas de ascenso que justifiquen los riesgos que implica.


Es necesario ahora analizar por qué un sistema que se origina sobre la base de la desconfianza y la violencia consigue mantener la estabilidad durante tanto tiempo. La razón principal vuelve a ser que funciona como medio de resolver conflictos y administrar “justicia”. En ausencia de un poder central efectivo que los dirima en base (idealmente) a valores compartidos (2), se recurre al favor personal del poderoso, capaz de hacer cumplir sus propias decisiones. Y el poderoso no es otro que el que ejerce mayor violencia cuando así lo desea. Muchos capos comenzaron su carrera con un crimen que les valió la notoriedad. El asesinato se transforma en medida de la capacidad de protección, de la capacidad de ejercer una “justicia” por medios privados, base de la reputación y del prestigio social del mafioso (¡que lo tienen!).


En el próximo post hablaré de las relaciones entre la Mafia, las clases dirigentes y los políticos.


Saludos.

BIBLIOGRAFÍA:


  1. En: Los Orígenes de la Mafia. VVAA. Capitán Swing, Madrid, 2009.

  2. Utilizo el concepto de legitimidad tal y como está definido en la Introducción de Swartz et al.: Political Anthropology. AldineTransaction , Chicago, 1966, como la base del poder consensual, basado en la combinación de valores comunes y cumplimiento de expectativas. Existe una traducción española de dicha Introducción en Textos de Antropología Contemporánea, Cruces F. y Pérez, B. UNED, Madrid 2010.

Por qué la gente es tan sumisa con el poder aunque la perjudique II: Mafia Sicilana

Escrito por nessie 07-08-2012 en General. Comentarios (0)

“Cualquiera que sea el concepto abstracto que se haga uno del derecho, es un hecho constante que la mayoría de los hombres (…) consideran como instituciones de derecho aquellas fuerzas de cualquier índole que no puedan ser combatidas o vencidas”

 

Leopoldo Franchetti, en Los Orígenes de la Mafia,varios autores, Capitán Swing, Madrid 2009.

 

“Si allí no estamos también nosotros –añadió- esos te endilgan la república. Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”

 

Giuseppe Tomasi de Lampedusa, en El Gatopardo. Cátedra,Madrid 1994.

 

Tras haber analizado en el último post las desagradables pero no excesivamente graves consecuencias de la falta de confianza para los Bena, vamos a analizar un caso mucho más sangrante, literalmente: la Mafia siciliana.

 

A diferencia del caso de los Bena, aquí si hay información sobre los orígenes históricos de la desconfianza: Sicilia fue una de las regiones de Europa donde el régimen feudal pervivió durante la Edad Moderna, junto con la Europa del este y determinadas regiones más aisladas, como puede ser Galicia en España. La inmensa mayoría de la población era vasalla de la nobleza, lo que implicaba que estaba sometida a sus designios sin posibilidades prácticas de apelar a otra instancia contra los abusos. Por supuesto, en estas condiciones la población estaba sumida en la más absoluta de las miserias, salvo una reducidísima clase media.  Salvo estos, que tenían alguna posibilidad de prosperar, la tierra se cultivava poco y mal, sin que unas tímidas reformas sirvieran para mejorar la situación.  Los grandes propietarios confiaban para mantener su estatus en la opresión del campesino más bien que en invertir para mejorar las explotaciones. La abolición formal de la Servidumbre solo logró que el antiguo siervo pudiera cambiar de amo, estando obligado por la miseria a aceptar aquello que se le ofrecía. El comercio u otras actividades económicas,en esas condiciones, tenían una presencia testimonial.

 

En el feudalismo, aunque se recurra a otros expedientes de legitimación como la voluntad divina, los derechos son básicamente las voluntades e intereses mantenidas por la fuerza. Cuando existe una burguesía fuerte, los negocios exigen para prosperar que una autoridad central asegure como derechos los intereses individuales de forma igualitaria ante la ley, encargándose de forma (bueno, en la práctica más o menos) imparcial de resolver los conflictos. Eso crea unas expectativas de progreso que justifican que los individuos se esfuercen para lograr éxito económico. Una de las razones principales para que la Revolución Industrial triunfase en Inglaterra fue que era la nación más igualitaria del mundo, tras haber hecho su Revolución en el siglo XVII. Nada de esto ocurrió en Sicilia, por lo que  la resolución de conflictos permaneció en las manos privadas de quién tenía fuerza para hacerlo, evidentemente sin más código que su voluntad.

 

Al atraso se sumó el dominio español, tanto bajo los Austrias como los Borbones, apenas interrumpido hasta la unificación italiana. El sometimiento de la población se mantuvo utilizando técnicas como la manipulación, la obstaculización de las actividades comerciales, el fomento de relaciones de superioridad de dominio y explotación, eliminando la solidaridad entre iguales y alterando las relaciones personales. Franchetti describe en su apartado el desastroso panorama durante la monarquía borbónica en el siglo XIX. Pese a la promulgación de leyes avanzadas en esa época, para conservar el poder se optó por una tremenda corrupción. La Magistratura dictaba las sentencias que le venían dadas desde arriba. La ley no existía en la práctica más que si le interesaba al gobierno.

 

Sobre estas bases, no era posible evitar todo tipo de abusos cometidos por quién tenía un puesto en la burocracia. El resultado es que se inauguró una época en que determinados sectores sociales entraron en el reparto del poder en la isla, como fue el caso de los abogados, que se impusieron recurriendo a la astucia a traves de empleados gubernativos y magistrados, sustituyéndose así en parte la violencia.

 

Recapitulemos: la situación en la isla era de un atraso secular, unas poderosas clases dominantes interesadas exclusivamente en el mantenimiento de sus privilegios y una población explotada hasta el límite, sumida en una enorme ignorancia y además con una tremenda desconfianza tanto hacia las instituciones como entre ella misma, lo que aseguraba la docilidad. (¿Alguien osaría unirse a sus iguales en esas condiciones?) La evolución política de la isla simplemente cambió moderadamente la estructura de las élites, añadiendo algunos sectores de clase media, y disminuyó la importancia de la violencia ejercida de forma privada para mantener el dominio, sustituida en parte por otros métodos más sutiles.

 

Seguiré hablando de este tema en próximos posts.