Un vikingo en Groenlandia

Votar o no votar o votar en blanco.

En la gente de la izquierda son muy importantes los principios, pero a menudo nos olvidamos de que las cosas hay que pelearlas, y hay que pelearlas con inteligencia. Ante la ofensiva ultraliberal que estamos padeciendo, no se puede despreciar ningún recurso. No solo hay que mirar cómo nos gustaría que fueran las cosas sino también qué se puede hacer para que tengan alguna posibilidad de hacerse realidad.

La derecha lo tiene bien claro: tienen una visión táctica y estratégica destinada a bombardearnos mediáticamente, a hacernos comulgar con ruedas de molino (es el caso de la ley de aborto, que no hacen porque les interese algo la gente haya nacido o no, sino para que nos acostumbremos a que tienen derecho a tratarnos como menores de edad) y a unir filas aunque cuando no los vemos se maten en sus guerras de poder. Recuérdense las palabras de Aguirre sobre Gallardón.

El voto, incluso en una democracia representativa, es muy importante. Por poner un ejemplo, si el PPSOE no tuvieran entre los dos siempre mayoría absoluta, se podría haber modificado la ley electoral para que la representación parlamentaria fuera más parecida a la voluntad popular. También puede hacer que un político deje de ser relevante para la plutocracia: les están agradecidos y les regalan puestos cuando se retiran porque legitiman políticas basadas en sus intereses ante los ciudadanos sin necesidad de usar mucho el muy caro y muy poco flexible recurso a la violencia. Por supuesto que solo votando no vamos muy lejos hay también que movilizarse para defender nuestros intereses en la calle o en plataformas, pero es más poderoso de lo que nos pensamos. Los ricos y poderosos se gastan pastones en tener medios que nos convenzan de votar lo que ellos quieren: El Mundo, ABC, la Razón, la COPE, Libertad Digital, el TDT Party…

Y cierto, no existe partido político bueno, todo el que toca poder atrae indeseables intentando sacar tajada, pero los hay más proclives que otros, y si empiezan a ver que los electores cambiamos muy fácilmente de gusto, en un par o tres elecciones empezaremos a ver como hay quién dimite si se descubre que ha plagiado su tesis doctoral, por ejemplo. Lo mismo, si alguien decente va y se mete en un partido, y a ese los electores lo premiamos, lo mismo no lo deja en dos días por culpa de los indeseables.

Vota, y vota OTRO: cualquier partido distinto del PPSOE de tu gusto (más o menos) con posibilidades de arrancarles escaños, hay que tener en cuenta la burla a la soberanía del pueblo que es la ley de D’ Hont (que hay que exigir modificar). No lo va a hacer peor que PPSOE y si también te defrauda, es fácil: en las próximas, vota a otro OTRO.


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