Un vikingo en Groenlandia

Recortes y extirpaciones


Hubo un tiempo en que se impuso la moda de la cirugía radical para tratar el cáncer de mama. Tras los iniciales fracasos de las técnicas conservadoras, se comprobó que las recidivas locales se acumulaban en los márgenes de resección, con lo que éstos se fueron ampliando, saliendo de la mama para incluir en la resección los músculos pectorales, los ganglios linfáticos axilares y cervicales, llegando incluso a quitar costillas, clavículas… Las mujeres tardaban meses o años en recuperarse de la intervención. Impulsada especialmente por Halsted, los cirujanos competían en quién era capaz de las mayores mutilaciones, muchas mujeres pedían al cirujano que no se anduviese con contemplaciones con ella y se descalificaba a quién no operaba con la idea de erradicar al cáncer del cuerpo. El escalpelo salvaje daba mucho prestigio social. Tras reunir experiencia con la técnica, Halsted expuso sus resultados en un congreso. Las recidivas locales se habían reducido significativamente…pero un alto porcentaje de las pacientes seguían muriendo por metástasis ocultas a distancia. Años después, presentó un nuevo estudio con datos adicionales: la supervivencia dependía fundamentalmente de lo extendida que estuviese la enfermedad, pero ese hallazgo no redujo la extensión de las operaciones, ni siquiera en los casos poco avanzados. Aunque algunos cirujanos probaron una combinación de cirugía conservadora más radioterapia, no conseguían pacientes para realizar un ensayo comparando las supervivencias con ambas técnicas, por culpa de lo que Crile denominó “el evangelio de la profesión quirúrgica”. Por fin, algunas mujeres, coincidiendo con el auge del feminismo y la independencia del paciente, empezaron a negarse a sufrir las operaciones radicales y tras 10 años se reunió un número suficiente para completar un ensayo clínico sistemático. Se las distribuyó aleatoriamente en tres grupos: mastectomía radical, mastectomía simple y mastectomía con radioterapia. Resultado: ¡no había diferencias en cuanto a supervivencia entre los tres grupos! Se estima que se hizo la operación radical a 500.000 mujeres, ¡incluso obligándolas, en la época de la supuesta infalibilidad de la medicina! Esta historia y otras parecidas se pueden consultar en el libro de Sidhartha Mukherjee El Emperador de Todos los Males, ed. Taurus.

En economía también nos están aplicando la cirugía radical y descalificando a todos los que proponen otra cosa. El establishment económico-político, tras ver como sus medidas de liberalización salvaje han provocado la crisis y, después de un momento inicial en el que hasta Sarkozy dijo que había que refundar el capitalismo, nos han aplicado todavía más neoliberalismo, como el cirujano que, aunque se le morían igual las pacientes, seguía mutilándolas sin compasión.  Más nos vale rebelarnos, como las mujeres del cáncer de mama.

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