Un vikingo en Groenlandia

Sobre los regímenes censitarios y Dolores de Cospedal


En el siglo XIX florecieron una serie de sistemas políticos como respuesta a la autoridad del Antiguo Régimen y al absolutismo. El primero fue el liberalismo político, que fue una expresión del triunfo de la burguesía. El objetivo fundamental fue evitar la vuelta del absolutismo, de modo que se fragmentó y limitó el poder mediante la instauración de constituciones que consagraron la igualdad jurídica y los derechos individuales. El ejercicio del poder se dividió entre la Corona y el Parlamento, con un sistema bicameral elegido por sufragio censitario. ¿Qué significa esto de censitario? Que, para tener derechos políticos era necesario pagar una determinada renta, lo que excluía a los sectores sociales menos favorecidos.


En todo este proceso conviene aclarar algunas cosas. La primera es que la lucha de clases entre la burguesía y la nobleza admite muchas matizaciones: no fue exactamente un intento de destruir la nobleza, sino más bien de incluirse en ella utilizando para ello los medios de conseguir poder propios de la burguesía, el comercio y la industria, en lugar de los tradicionales de la posesión de la tierra o el servicio al rey. De hecho, los burgueses luchaban por ennoblecerse y los más prósperos lo conseguían. En esto había un comportamiento desigual de la nobleza, que tendía a desdeñar a la burguesía... salvo a los que realmente fueran muy prósperos, que sí eran bienvenidos. Al mismo tiempo, aunque los regímenes se hicieran teóricamente liberales, en la práctica las antiguas élites seguían conservando enormes parcelas de poder. ¿Les suena algo de esto en nuestra historia reciente?


Lo siguiente es que, aunque suene muy bien lo de la igualdad jurídica y los derechos individuales, en la práctica provocaban unas enormes desigualdades sociales: negociar en pie de igualdad jurídica un burgués rico y un obrero que necesita trabajo para vivir y mantener a su familia es cualquier cosa menos igualitario. El obrero difícilmente podía decir no a un empleo, por duras y degradantes que fueran las condiciones. El resultado fue una explotación despiadada, a la que los gobiernos liberales no pusieron freno, y dio lugar a la formación de sindicatos y a los partidos obreros como medidas de resistencia.


El liberalismo no tardó en ser contestado por los partidarios de la democracia, que defendían la igualdad social, con el rechazo de cualquier tipo de discriminación, lo que incluía derechos políticos para todos incluyendo el sufragio universal y la posibilidad de que las clases más bajas tuvieran también sus representantes en el parlamento.


La propuesta de Cospedal de no pagar a los diputados va camino a volver a limitar la posibilidad de que los representantes de las clases más favorecidas puedan ejercer esa función, salvo, claro está, que se vendan a los poderosos. Es cierto que hemos tenido muchos problemas con la clase política, tanto por la corrupción como porque han defendido un sistema corrupto basado en la especulación y el enriquecimiento rápido, en lugar de promover una economía sostenible que favoreciera a todos, pero no todos los políticos han participado en ello y además, la política es el único poder con capacidad para poner frente a las élites económicas que no se conforman con nada y están aumentando a pasos agigantados la desigualdad social, amenazando con volver a llevarnos a la Inglaterra que tan bien describió Dickens. Por supuesto, para que nuestros representantes cumplan su función, los ciudadanos debemos mantener una vigilancia para que no se desvíen de la defensa de nuestros intereses comunes, participar activamente en política y mejorar nuestro nivel cultural y ético, evitando que nos laven el cerebro a base de poder mediático y panem et cirquenses, o futbolenses, si así lo prefieren (y lo de panem va a andar por los pelos).

 

Nadie nos va a ahorrar luchar si no queremos que nos sigan estafando a mano armada, pero los intentos de reservar el poder político para los partidarios de las élites económicas es una severa amenaza para los intereses de la inmensa mayoría. Y nada nos garantiza que se quede en esta medida. Conociendo a los populares, si les cuela ésta, no tardarán en hacer otra peor. Empezando por aumentar el número de enchufados nombrados a dedo.


PS: espero explicar con más extensión en otro post por qué considero que la resistencia basada en la abstención de la política oficial, la abstención o el voto en blanco no me parecen una buena idea, pero va un apunte de la importancia de votar: Hitler consiguió el poder mediante elecciones, y después la elección fue irreversible hasta el fin de la II Guerra Mundial. 60 millones de muertos costó la bromita.


BIBLIOGRAFÍA.

Rivas el al.: Historia Contemporánea. UNED. Madrid, 2010.


Villares R, Bahamonde A: El Mundo Contemporáneo. Taurus. Madrid 2001.

Comentarios

Hola, Cima: En primer lugar quiero agradecerte tu comentario y tus elogios. Una cosa fundamental que busco en el blog es las causas de fondo que hacen que nos dejemos gobernar una gente indeseable como la actual. ¿Por qué demonios estamos en una sociedad aborregada por el consumo y la TV basura, que ya son alienantes de por sí, incluso sin necesidad de que el gobierno dé el toque de gracia? Hay dos causas fundamentales, a mi juicio: la propia naturaleza yla psicología del ser humano, que tiende a favorecer los intereses más inmediatos (aunque es posible condicionarlo para que ¡no atienda en absoluto sus propios asuntos!), y la cultura, que viene marcada por los intereses de las élites. Si te gustó lo que expliqué sobre como inducir división entre alumnos para dominarlos a todos mejor, quizás te gusten unos posts que hice sobre la Mafia. Hablan también de división y desconfianza entre los que son iguales. Un saludo y hasta cuando quieras.

Hola Nessie, he llegado hasta aquí a través de tu comentario sobre la educación en Eskup. Me pareció brillante y este post no me lo parece menos. El problema es que vivimos en una sociedad aborregada por el consumo (ahora menos) y la TV basura. El gobierno ppero conoce este déficit e intenta colarnos todo el jarabe de su ideología con el trasfondo de la crísis que ellos mismos han propiciado. Un saludo.

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