Un vikingo en Groenlandia

El ser humano no es racional: grupos


Uno a veces se encuentra información interesantísima en los sitios más insospechados. Leyendo un libro sobre técnicas de negociación encontré unas magníficas descripciones de varias irracionalidades e inconsistencias del ser humano, hasta de los que se consideran especialmente inteligentes. Por ejemplo, venía una técnica que se utilizaba en cursos de negociación para subastar ventajosamente un billete de 20 $.  La técnica era la siguiente: el penúltimo en pujar pagaba su puja como el ganador. Las pujas se enconaban fácilmente y el que inventó el jueguecito, Martin Shubik, llegó a vender el billete de marras por más de 400$ sumando las dos últimas pujas. Se trata de una forma de poner en evidencia la escalada irracional del compromiso: tras un error inicial (la trampa está clara al leer el enunciado del juego), se continúa con la misma línea de acción aunque sea poco recomendable. También se muestra como uno puede estar dispuesto a darse o no darse un mismo paseo para ahorrar una pequeña cantidad dependiendo de la cantidad total de la transacción: por ejemplo, si un producto vale 100 € en una tienda y en la otra 70, se va. Si vale 1000 € y en la otra 970, la misma persona no se da el mismo paseo.

 

Uno de los puntos más importantes del libro es el que pone de manifiesto las falacias de que el ser humano es fundamentalmente individual y de que sus decisiones se determinan por variables internas, cuando es al revés,y para ello, entre otras cosas, explica los comportamientos irracionales que se dan en los dos grupos. Hay dos modalidades: la primera es la polarizacióngrupal: los grupos no moderan a sus individuos, sino que generalmente priman las opciones más extremas. Los linchamientos suelen hacerse en grupo por personas que, de una en una, generalmente no perpetrarían tal cosa.

 

La segunda, y más importante a mi juicio para aplicar al análisis de los males que aquejan nuestra sociedad, es el de pensamiento de grupo: se trata de un tipo de pensamiento que utiliza la gente cuando la búsqueda de concurrencia en un grupo cohesionado se vuelve más importante que la valoración realista de las situaciones y de cursos de acción alternativos. Se ponen como errores provocados por este fenómeno casos tan graves como la decisión de ignorar la posibilidad de ataque japonés a Pearl Harbour. Este fenómeno se da sobre todo en grupos que tienen un gran deseo de mantener la cohesión, donde los puntos de vista disidentes están aislados, de modo que es dificil que lleguen y se debatan libremente en el grupo y donde hay un líder muy directivo, que propone siempre las decisiones a tomar. El resultado es un deterioro enorme de la toma de decisiones.

 

En este último apartado ¿no les recuerda a nuestros partidos políticos dominantes? el PP de la época de la guerra de Irak es un ejemplo eximio, pero no el único.Y más dado que la legislación da un enorme poder a lascúpulas frente a la militancia, al decidir las listas de las elecciones y las dificultades para montar un partido alternativo por la maldita ley de D’Hont. El militante que quiera hacer carrera tendrá obligatoriamente un enorme deseo demantener la cohesión, no propondrá puntos de vista alternativos y las decisiones son las que vienen de arriba, sin más discusión. Por supuesto, esta situación desanima a la gente realmente competente con deseos de hacer algo bien hecho en política.

 

Tenemos muchas cosas que cambiar en nuestro país. Empezando por los partidos políticos, que son una parte muy importante del problema, pero también son el único camino que se vislumbra para poner una solución, y siempre que los ciudadanos les estemos bien encima exigiendo que atiendan nuestros intereses y no los de los financieros, sacándolos del poder lo antes posible en caso contrario. En democracia (bueno, aquí eso es más o menos...) es posible sin hacer una guerra civil.


Y... si esto os interesa, espero vuestros comentarios.

 

BIBLIOGRAFÍA:

Anastasio Bernal, A. Técnicas de Negociación. Como negociar eficaz y exitosamente. McGrawHill. Aravaca (Madrid), 2004.

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