Un vikingo en Groenlandia

Mafia III: relaciones con la política y con la economía y conclusiones sobre la sumi

“(…). El camorristaque me protege (…) habría evitado que me robaran. (…) y obtenía una propina tanto del comprador como del vendedor. (…) me quería deshacer de un caballociego y él me ayudó a venderlo (...).”

 

Testimonio de un cochero napolitano recogido en el libro “Los Orígenes de la Mafia”

 

La Mafia tiene una relación contradictoria con la democracia, pues aunque ésta aborrece los poderes que compiten con el suyo, en sus zonas de influencia consigue canalizar el voto, con lo que su colaboración se vuelve muy valiosa en el juego político, lo que encima abre amplias puertas a la corrupción. En cambio, una dictadura la debilita: ocurrió bajo el estado fascista de Mussolini. Un gran mal puede combatirse fácilmente con un mal peor. El próximo párrafo puede servir de aclaración adicional de este hecho.

 

Franchetti relata que las clases dominantes son, en último extremo, las que han permitido a la Mafia alcanzar su poder y tener sus propios intereses e independencia, pues les sirven para el control de la población. Por supuesto, contar con los servicios de los facinerosos implica que a veces harán actos que las élites no desean, pero es un precio que están dispuestas apagar…si no se lo ahorran, por ejemplo, con una dictadura fascista.

 

La cita del principio nos muestra como la desconfianza existente en la población hace muy fácil, con un poco de impulso del mafioso, el negocio de la protección: éste cobra por una transacción, que si no fuera por el monopolio que ejerce sería, perfectamente legal. La desconfianza de ser engañado se refuerza porque el mafioso controla las ofertas realmente buenas y las proporciona a condición de que se pague el cánon (aunque no necesariamente a todo el mundo que lo hace). Obsérvese como el cochero, a su vez no tiene reparos en colocar su propio caballo malo (y lo consigue gracias al “poder de convicción” del mafioso). Para mantener su negocio, éste refuerza la desconfianza y la falta de honradez de la población.

 

La Mafiay los Bena muestran, a mi juicio, que la falta de honradez y de solidaridad hacen a las sociedades muy vulnerables a la dominación y subsiguiente al saqueo. Uno no se puede unir con sus iguales contra un enemigo poderoso si, para empezar, no puede confíar en ellos. En esas condiciones, alguien surgirá, se pondrá por encima de los demás, y hará lo que sea necesario para asegurarse de que las cosas permanecerán así, lo que generalmente implica el uso de laviolencia. La lógica capitalista hace que todo el mundo compita entre sí por dinero; solamente en determinadas épocas se impuso una solidaridad, generalmente limitada a sectores de la burguesía en lucha contra otros estratos sociales, pero esos momentos fueron muy fructíferos: dieron origen a los regímenes liberales y a las democracias modernas; en su momento, fueron grandes avances sociales sobre el Antiguo Régimen. Fuera de esos períodos, se impone la lógica de la competición individual sobre los escrúpulos y vuelve la opresión: los ricos de verdad ya no pagan impuestos, como la nobleza y el clero antes de la Revolución Francesa; esto es lo menos grave de lo que está pasando (¡), pero es muy sintomático.

 

En nuestra suerte actual hay poderosas razones económicas, pero quizás haya otras más profundas en nuestras cabezas. Las tenemos por razones históricas y culturales, pero si arreglamos solo lo económico y seguimos siendo como hasta ahora, estamos condenados a repetir nuestras desgracias. Ojalá no sea así.

 

Saludos.

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