Un vikingo en Groenlandia

La Mafia Siciliana II: violencia y relaciones con otros poderes.

 

 

Al rechazar hacernos justicia, considerando que era mejor vendérnosla, nos habéis enseñado a considerar el asesinato como un derecho”.


Alexis de Tocqueville, en Viaje a Sicilia (1).


Si comparamos el caso siciliano con el de los Bena, de mi primer post sobre la sumisión, lo primero que entre los Bena, la agresividad se reprime, pero, en cambio, la Mafia es muy violenta -aunque se usan métodos para reducirla a la estrictamente necesaria, como la omertà o el prestigio del mafioso- ; ello es así porque resulta poco económica, arriesgada y genera inestabilidad, pero la violencia es la base del poder. Podríamos pensar simplemente que la sociedad tradicional bena no tiene una tradición especialmente violenta, pero esto pide más explicaciones.


El libro Los Orígenes de la Mafia (amenísimo, y lectura muy recomendada para aquellos a los que les interese profundizar en este tema) nos da unas cuantas claves: la Mafia no surgió en toda Sicilia: lo hizo en las zonas donde había expectativas de ascenso social: en ambientes urbanos y en zonas rurales donde existía una agricultura relativamente próspera junto con una clase terrateniente absentista, pero no en las zonas más deprimidas, de agricultura de subsistencia, o con el señor presente. Si los terratenientes permanecían en su territorio, su dominio de la violencia impedía también su implantación. Se vislumbra así por qué entre los Bena el miedo y el control social consiguen reprimir de forma eficaz la violencia: no existen expectativas de ascenso que justifiquen los riesgos que implica.


Es necesario ahora analizar por qué un sistema que se origina sobre la base de la desconfianza y la violencia consigue mantener la estabilidad durante tanto tiempo. La razón principal vuelve a ser que funciona como medio de resolver conflictos y administrar “justicia”. En ausencia de un poder central efectivo que los dirima en base (idealmente) a valores compartidos (2), se recurre al favor personal del poderoso, capaz de hacer cumplir sus propias decisiones. Y el poderoso no es otro que el que ejerce mayor violencia cuando así lo desea. Muchos capos comenzaron su carrera con un crimen que les valió la notoriedad. El asesinato se transforma en medida de la capacidad de protección, de la capacidad de ejercer una “justicia” por medios privados, base de la reputación y del prestigio social del mafioso (¡que lo tienen!).


En el próximo post hablaré de las relaciones entre la Mafia, las clases dirigentes y los políticos.


Saludos.

BIBLIOGRAFÍA:


  1. En: Los Orígenes de la Mafia. VVAA. Capitán Swing, Madrid, 2009.

  2. Utilizo el concepto de legitimidad tal y como está definido en la Introducción de Swartz et al.: Political Anthropology. AldineTransaction , Chicago, 1966, como la base del poder consensual, basado en la combinación de valores comunes y cumplimiento de expectativas. Existe una traducción española de dicha Introducción en Textos de Antropología Contemporánea, Cruces F. y Pérez, B. UNED, Madrid 2010.

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